• Cimífuga

    Cimífuga

    Nombre científico: Cimicifuga racemosa.

    La Cimífuga es una planta muy utilizadas por las mujeres en la menopausia. La menopausia no anuncia simplemente el cese de la menstruación, sino que define una sucesión de importantes cambios hormonales que conllevan alteraciones en todo el cuerpo. Sofocos, irritabilidad, sequedad cutánea y cistitis son algunas de sus principales molestias. Pero los problemas más importantes suelen aparecer 10 años más tarde y están relacionados con la osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. Aunque suele producirse hacia los 50 años, ya algunos meses antes se dan alteraciones del ciclo menstrual (amenorrea, reglas muy abundantes…). A esta etapa anterior a la menopausia se la conoce como pre-menopausia, mientras que después de la desaparición definitiva de la menstruación se habla de post-menopausia, una etapa caracterizada por los cambios derivados de la falta de estrógenos.

    Cimífuga

    ¿Por qué va bien la Cimífuga?

    La raíz contiene una isoflavona, llamada formononetina, que liberada en el organismo actúa de forma similar a los estrógenos femeninos. Diversos estudios clínicos han demostrado su eficacia en el tratamiento de los síntomas neurovegetativos que se asocian a la menopausia, como son la aparición de sudores nocturnos, sofocaciones frecuentes, sequedad vaginal y de la piel, dolores de cabeza y de espalda, así como vértigos, irritación nerviosa e insomnio.

    ¿Tiene otros usos?

    Está indicada en otros trastornos ginecológicos, como dismenorreas, endometritis o inflamación del útero y en inflamaciones pelvianas. No obstante, está contraindicada en caso de haber padecido algún trastorno hepático en el pasado, así como durante el embarazo y la lactancia.

    ¿Cómo tomar la Cimífuga?

    Se encuentra en tintura, extracto líquido, cápsulas y más raramente la raíz seca, troceada o en polvos, para tomarla en decocción, combinada con otras hierbas que refuerzan su acción como salvia y milenrama.

    Consejos para la menopausia:

    • Prestar atención a la dieta: tras la menopausia, la falta de estrógenos acelera la destrucción del hueso, lo que supone una pérdida de tejido óseo, llamada también osteoporosis, en poco tiempo. Para evitarlo, lo mejor es prevenir con una dieta abundante en calcio (presente en leche, yogur y queso); y en vitamina D (leche, pescado, yema de huevo…) pues favorece la absorción del anterior. Esta vitamina también se obtiene con la exposición moderada al sol. Igualmente es importante practicar ejercicio de forma moderada, pues su falta produce que los huesos pierdan masa ósea y se debiliten. Asimismo, es importante tener en cuenta que el consumo abusivo de alcohol y estimulantes como la cafeína, además del hábito de fumar, son factores que favorecen la debilidad de los huesos y la osteoporosis.
    • La soja: en los últimos tiempos se ha relacionado de forma beneficiosa la ingestión de soja para prevenir los síntomas asociados a la menopausia. Como hemos dicho en otros artículos, recientes estudios confirman que las mujeres orientales, que toman soja habitualmente, sufren menos trastornos que las occidentales.

    Categories: Menopausia y Climaterio, Plantas para la Mujer

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